El Afilador

Entrañable y deseada la figura del Afilador que de cuando en cuando aparecía con el reclamo de su armónica. Como tantas otras, se quedó en la memoria del tiempo, nostálgica memoria que aún lo recuerda…

Comenzaba a oírse a lo lejos el silbante sonido de la armónica do-re-mi-fa-sol-la-si, si-la-sol-fa-mi-re-do y las vecinas comenzaban a alborotarse mientras soplaban el cisco-carbón de las cocinas “¡Fulana!, ¡Zetana!, ¡Niña!, ¡que se escucha el afilador!” Y al poco, a la par que la silbante melodía de de la armónica iba in crescendo conforme se acercaba, las vecinas y comadres se afanaban en secarse las manos en el delantal para buscar esas tijeras de la costura melladas, o ese cuchillo de cocina cuya hoja se había vuelto roma, o la navajita de rajar las “acitunas” que ya no cortaba, para que el Afilador se las compusiera y dejara como nuevos.

Al poco aparecía el afilador por la esquina de una boca calle, con un babi del color del papel con el que en las tiendas de comestibles te “liaban” los “mandaos”, calzando alpargatas y con la cabeza cubierta con una boina, cargando a cuestas el banco de afilador y con un largo tropel de chiquillos tras de sí, que con las manos en la boca, ahuecadas a modo de una figurada armónica, lo acompañaban simulando con sus voces el sonido de la melodía inconfundible que lo identificaban.

Cuando enfilaba la calle, ya el afilador alternaba su música reclamo con su potente voz de barítono pregonero: “El afilaoooooooor, niñas el “afilaoooooor” , se afila “to” lo que antes cortaba y ahora no corta, navajas, tijeras, cuchillos de mesa y de “pescao” ……niñas que llega el “afilaooooor, cuchillos de matanza, hoces, picos, escardillos, cualquier instrumento de corte… El Afilaooooor..” y de nuevo la armónica.

Entonces las mujeres iban saliendo a las puertas de sus casas y se arremolinaban en torno a él, que depositaba el banco con las ruedas de afilar en el lugar elegido. “a ver si puede usted recomponerme estas tijeras, que tanta faltita me hace para la costura”, o “ mire usted como está el cuchillo de la matanza, ésto no mata ni a una mosca”… y el trabajador ambulante depositaba en el suelo su “banco de afilador”, que era una especie de carrito con una rueda grande que daba movimiento a la redonda piedra de esmeril, base del trabajo de afilado. Esta misma rueda también servía para desplazar de un lugar a otro el bando de trabajo.

La rueda giraba mediante un pedal de tableta a la que el afilador daba movimiento con la pierna derecha y que le daba el impulso necesario para tomar velocidad. Cuando la piedra ya había tomado la velocidad adecuada, el Afilador depositaba en ella, sujetándola con los dedos, la hoja a afilar y producía un sonido similar al rechinar de dientes pero en una intensidad elevada a la novena potencia. Al contacto de la hoja con la piedra de esmeril, brotaban infinidad de chispas de luz (candela), que simulaban fuegos artificiales pero a baja altura.

La chiquillería se alborotaba metiendo las manos bajo el torbellino de luminarias aún a costa de llevarse algún que otro coscorrón y una reprimenda de sus madres. “Chiquillo tú estás loco, quítate de anda, bajuno que te vas a achicharrar”, y ellos hacían siempre el último intento de asir al vuelo alguna que otra de esas doradas chispas que salpicaban por doquier y que tanta ilusión les hacía.
Los cuchillos, tijeras, y otros utensilios afilados por el afilador duraban años. Siempre eran los mismos, afilados una y mil veces. En ocasiones, la hoja mermaba considerablemente por el desgaste del afilado. Pero seguían siendo utilizados.
Un real costaba afilar unas tijeras o un cuchillo de mesa o navaja, y dos reales el cuchillo de la matanza o cualquier otro utensilio del campo.
Cuando ya el utensilio estaba afilado, el Afilador saca un harapiento trapo que tenía colgado del cinturón de su grisáceo babi y con el arma en la mano, cual si de una espada sarracena se tratase, asestaba un tajo al trapo que lo rasgaba sin piedad, prueba indiscutible de que su trabajo se había realizado a la perfección.

El de Afilador era un trabajo ambulante del que el protagonista no era siempre necesariamente de la localidad. A veces pertenecía a otra cercana, y muy de temprano emprendía su recorrido por los pueblos o aldeas cercanas, banco al hombro, para poder recaudar lo necesario para mantener a su familia. Ya lloviera, tronara, o arreciara el calor del verano, él salía cada día por los polvorientos o enfangados caminos a realizar su tarea. Si volvía con el jornal justo para subsistir se daba por satisfecho.

En un principio, el afilador también reparaba paraguas en el tiempo de lluvia, pero este quehacer se fue perdiendo con el tiempo.
Sobre la década de los años 60 del pasado siglo, fue cambiando su banco de afilar por una bicicleta, con la rueda de la cual daba movimiento a la piedra de afilar.

Era una bicicleta provista de una estructura plegable sobre la que se elevaba la rueda trasera, de este modo, el afilador pedaleaba para dar impulso a la rueda de afilar sin que la bicicleta se desplazara. Posteriormente la bicicleta sería cambiada por una motocicleta que servía como correa de transmisión para obtener la misma finalidad.

Hoy en día la bicicleta y la motocicleta se han cambiado por una furgoneta con un altavoz en el techo, que mediante una grabación, simula la melodía y el pregón del Afilador. Las amas de casa siguen saliendo de sus cocinas, ahora vestidas de fuego de vitrocerámica, y cuchillos con el mango de plástico, para que se los afile, y quedan contenta con el trabajo, pero en la historia colectiva de todas sigue estando esa otra melodía y medio de transporte rural, alegría de las comadres al percatarse de su llegada y gozo de los niños tan solo de imaginarse afortunados de asir con sus manos estrellas fugaces.
Publicado por Sabor Añejo Sabor Añejo 2010

fonte http://saboranejo.blogspot.it/2010/01/el-afilador.html


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In viaggio verso Kambresko e Srednje. Domenico e Lino

Arrivati a Kambresko per poi andare a Srednje con Partenza alla mattina con destinazione Kambresko, località della vicina slovenia dove un nostro arrotino si recava a lavorare, e dove c’è una targa a lui dedicata.

Per raggiungere il paese , dobbiamo passare per Uccea, transitando per Sella Carnizza dove ci fermiamo a salutare gli amici del Botton d’Oro, i quali ci chiedono di affilare alcuni utensili, e senza alcun problema, li accontentiamo in cambio di una suonata.

Ripartiamo per Kambresko, passando per Uccea, Saga, raggiungiamo Caporetto e proseguiamo per Rocinj dove Dominik Usbe era sepolto e nel cimitero posiamo una candela e recitiamo una preghiera.

Ci fermiamo poi per il pranzo e subito dopo raggiungiamo, prima Kambresko a salutare l’amica Josica e poi ripartiamo per Srednje dove ci stanno aspettando per l’annuale festa.

Arrivati salutiamo calorosamente chi ci ha invitato e installiamo le nostre biciclette, attirando, come al solito, i nostri estimatori.

Sfortunatamente la pioggia ha fatto da padrona e non abbiamo potuto rimanere a lungo perché eravamo all’aperto.

Verso sera ripartiamo per ritornare a Stolvizza contenti per aver rivisto i nostri amici.

Come al solito appuntamento per il prossimo anno.
Domenico e Lino


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Tres ‘afiladores’ en el Camino – Gionani, Luigi y Seberino, reciben un detalle conmemorativo a su paso por León.

Gionani, Luigi y Seberino, tres afiladores italianos, recorren El Camino de Santiago con bicis clásicas, una de ellas con piedra para afilar y poner en valor su profesión

Cuando los italianos Gionani, Luigi y Seberino -de 70, 69 y 68 años de edad respectivamente- pusieron fin a su profesión como ‘arrotinos’ decidieron emprener una nueva aventura vital: realizar el Camino de Santiago.
La profesión de ‘arrotino’ en tierras italianas supone herencia y tradición. ‘Arrotino’ es igual a ‘afilador’, hombres que trabajan la piedra y el metal con el saber de sus manos hasta conseguir ‘filos’ que de otro modo serían imposibles.

Dicho y hecho. “Con una enorme voluntad y desde luego con un humor y empeño encomiable”, según recuerda ahora Eliseo Fermiñán, los tres afiladores italianos no sólo cumplen con el Camino sino que han llevado a su paso una profesión “de la que ya no quedan profesionales”.

Eliseo, que regenta la Cuchillería Fermiñán en León capital, recuerda que ser afilador es algo más que ejercer una profesión. Para él, residente en León pero presidente de la Asociación de Afiladores de Orense, “ser afilador es algo que casi se lleva en la sangre, que se hereda de bisabuelos a abuelos, a padres, y a hijos”.

Kilómetro a kilómetro

Quizá por eso Fermiñán recuerda la especial emoción que sintió al ver a estos tres afiladores recorriendo el camino con sus bicis clásicas “de una catalina y un único piñón”, y una de ellas con la piedra para poder ejercer como afilador allá donde fuera necesario. Gionani, Luigi y Seberino demostraron así que su empeño, kilómetro a kilómetro, supera cualquier límite.

Eliseo Fermiñán recuerda que estos tres italianos se presentaron “por sorpresa en nuestro establecimiento y sentimos una enorme ilusión por lo que significa para el mundo de los afiladores su iniciativa”.

Una iniciativa que tendrá recuerdo ya que la bici de afilados que Gionani, Luigi y Seberino llevan en el Camino quedará en la casa museo del afilador situada en la localidad de Arboiro (Orense).

FOTO Gionani, Luigi y Seberino, reciben un detalle conmemorativo a su paso por León.

FONTE http://www.leonoticias.com/frontend/leonoticias/Tres-afiladores-En-El-Camino-vn123513-vst306

INAUGURAZIONE MOSTRA DI PITTURA IN MEMORIA DELL’ARROTINO LUIGI QUAGLIA

La mostra sarà inaugurata il 30 luglio 2016 alle ore 17:00 presso Centro Visite del Parco – Prato di Resia.  Siete tutti invitati.


SABATO 30 LUGLIO AL CENTRO VISITE DEL PARCO A PRATO DI RESIA
INAUGURAZIONE MOSTRA DI PITTURA IN MEMORIA DELL’ARROTINO LUIGI QUAGLIA

Ente parco naturale delle Prealpi Giulie

Sabato 30 luglio presso il Centro visite del Parco naturale delle Prealpi Giulie di Prato di Resia alle ore 17.00 verrà inaugurata la mostra di pittura organizzata dal C.A.M.A. (Comitato Associativo Monumento all’Arrotino) dedicata a Luigi Quaglia.

L’esposizione vuole essere un omaggio a questa persona, scomparsa alla fine del 2015, che con la propria
creatività ed attività ha rappresentato una figura di spicco nel mondo degli arrotini ed un autentico promotore della cultura resiana.
Nato a Resia il 28 settembre del 1945 iniziò a 12 anni a seguire il nonno arrotino nei lunghi viaggi compiuti con la bicicletta appositamente attrezzata, arrivando fino a Bologna. Successivamente continuò l’attività con suo padre.
Durante la giovinezza scoprì in sé una vena artistica che nel corso della vita lo portò a dedicarsi alla pittura ed anche all’insolito mestiere di fotografo di spiaggia.
La sua inventiva lo aiutò anche nella vita lavorativa dove si dedicò per lunghi anni all’attività di agente di
commercio per alcuni marchi fra i più noti nel mondo delle calzature.
Sposatosi a 30 anni rientrò a Stolvizza con la moglie ed i due figli per poi trasferirsi ancora una volta a Monigo di Treviso dove nel 1992 riprese l’attività di arrotino ambulante alla quale era sempre rimasto legato.
Una volta in pensione si dedicò attivamente alla promozione della sua terra, mettendosi a disposizione di tutti quelli che richiedevano una mano, anche pratica, per la valorizzazione del territorio e la visibilità del mestiere dell’arrotino.
Persona aperta, solare e di larghe vedute si impegnò sempre nella ricerca di unire le persone in quanto riteneva importante che solo attraverso il dialogo e lo scambio potessero emergere le energie positive presenti in ognuno di noi e fondamentali per il progresso sociale e culturale del territorio.
La mostra, realizzata grazie all’impegno di Giovanni Negro che ha voluto mantenere una promessa fatta a Luigi prima della sua scomparsa, vuole essere un omaggio a questa persona che ne è stato, proprio l’anno scorso, il promotore, convinto della necessità di dare spazio all’arte proprio in un territorio come quello della Val Resia ricco di cultura e natura.
L’esposizione si compone di 19 opere, 6 delle quali di grandi dimensioni, elaborate proprio a Stolvizza di Resia da quattro artisti (Stefano Ornella, Concepcion Garcia, Elisabetta Zanotto, Citron Carlo) durante la festa dell’Arrotino del 2015.
Ognuno di loro ha interpretato con stili diversi e personali il tema della figura dell’arrotino con risultati di forte impatto cromatico ed emozionale.

La mostra rappresenta pertanto un’occasione particolare per la sua peculiarità, assolutamente da non perdere.

Resterà aperta ogni giorno dall’inaugurazione a domenica 21 agosto con orario 9.00 – 13.00 e 14.00 – 17.00,

prolungato alle 18.00 il sabato e la domenica.

FONTE: ENTE PARCO NATURALE DELLE PREALPI GIULIE
Piazza del Tiglio, 3
33010 RESIA (UD)
Tel. 0433-53534
Fax 0433-53129
info@parcoprealpigiulie.it
www.parcoprealpigiulie.it

” GUE GUE PUI AL MENE, PUI AL FRUE”

” GUE GUE PUI AL MENE, PUI AL FRUE”

Un tempo provenienti dal resiano, i gues scendevano a valle con i ferri del loro mestiere.
Anticamente arrivavano con una specie di carriola di legno, la cui ruota serviva ad affilare i coltelli.
In seguito usavano una bicicletta che, opportunamente trasformata,serviva da mezzo di trasporto e strumento di lavoro.
Era provvista di mole su cui, per raffreddarle dall’attrito, scendeva goccia a goccia l’acqua da un barattolo arrugginito messo un po’ più in alto.

Spesso arrivavano nei paesi, dove si fermavano alcuni giorni e chiedevano ospitalità nei grandi cortili contadini e la notte trovavano riparo nei fienili o nelle stalle.

Museo della vita contadina – Cjase Cocèl

FONTE https://www.facebook.com/Museo-della-vita-contadina-Cjase-Coc%C3%A8l-491022231027439/

Sempre Presente Attivo Palo Quaglia alla 61^ Fiera di Ficarolo (RO)

Il nostro socio Paolo Quaglia  è sempre attivo e generoso, ha esposto  alla 61^ Fiera di Ficarolo (RO) la sua collezione di oggetti su Arrotino Resiano in bella vista bici e krosma dell’arrotino, quadri e stampe ecc.


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